Cuando me encuentro sin temas
en mi mochila poética
busco de forma frenética
de dónde sacar poemas.
No suelo tener problemas,
pues si miro atentamente
lo que pasa por mi mente
seguro que encuentro algo
que me saca del letargo
para escribir nuevamente.
Cada vez que un tema hallo,
mientras que pulo la idea
la siguiente me golpea
fulminante como un rayo.
No me consiento ni un fallo
en la métrica o la rima,
los errores me dan grima,
pero si un bache atravieso
no permito que el suceso
disminuya mi autoestima.














