MORFEO, ¿DÓNDE ESTÁS?

 




Que me adormezca al instante
yo le suplico a Morfeo
con taimado coqueteo
pues quiero hacerlo mi amante
o mi caballero andante.
La cuestión es conquistarlo
para poder dominarlo,
que el insomnio me abandone
y ansiedad no me ocasione...
¡Qué gusto solo pensarlo!


Y esta noche me he podido
dar con un canto en los dientes,
porque, sabed, buenas gentes,
que por fin algo he dormido.
Morfeo se me ha rendido
viendo tamaña paciencia,
al rogar con insistencia
que me haga un poco de caso,
porque, si sigo a este paso
acabaré con demencia.



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