Mostrando entradas con la etiqueta pareados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pareados. Mostrar todas las entradas

AUTORRETRATO.



Tras profundas reflexiones he pergeñado un retrato,
con la sola pretensión de haceros pasar el rato.

Como simple introducción, empezaré por lo físico:
ando bien de olfato y gusto y tengo oído de tísico.
Toco, lo que se me alcanza y no poseo mala vista;
tengo un poco de poeta y otro poquito de artista.

No soy alta ni soy baja, ni muy gorda ni muy flaca

y más que hacer ejercicio, me gusta estar en la hamaca.
No soy ni guapa ni fea, sino una mujer normal,
de mi tipo no me quejo, pues no lo tengo tan mal…
Tengo de la avispa el talle y también el aguijón
-si lo clavé alguna vez, no fue con mala intención-.

Soy irónica y guasona, tal vez un pelín mordaz,
pero eso sí, os lo aseguro, no soy ni cruel ni falaz.
No uso palabras groseras, ni mi léxico es morboso:
no hay en mi vocabulario nada soez, ni escabroso.
Y siempre voy preparada, con mi aguda pluma en ristre:
a todo le saco punta, a todo le encuentro el chiste.
Me gusta el humor sutil, ingenioso, inteligente;
Lo detesto, si es vulgar, sórdido o impertinente.
Y aquí acabo la semblanza, porque lo último que quiero
es resultar más pesada que una estatua de Botero.

LA BRUJA CURUJA.






Curuja es una brujita que destaca por lo bella
Las otras tienen envidia, quieren deshacerse de ella.
Tienen muy  malas ideas, porque son todas mezquinas
Ya que, cual brujas que son, son viles y son ladinas.

Le preparan un hechizo, utilizando un señuelo
Y esperan, ilusionadas, que ella picará el anzuelo.
Han raptado a un bello príncipe, de aspecto fascinador
Para que Curuja, al verlo, se vuelva loca de amor.

Le dan a beber un filtro para que caiga rendida
Y se enamore de él, de una manera perdida.

Una vez enamorada, su corazón será amable
Se quedará sin poderes y así será vulnerable.

Ellas piensan que Curuja se morirá de dolor
Cuando vea que el guapo mozo no corresponde a su amor.
Pero el caballero al verla, la contempla y se arrebata
Y a las brujas les salió, el tiro por la culata.
Se largan los dos juntitos, montandos sobre su escoba
Y Curuja es tan feliz, que lleva cara de boba…
Al final, el sortilegio, muy bien les ha funcionado:
que Curuja ya no es bruja, y el príncipe está encantado.

Así que los dos se casan y juntos viven felices
Y las brujas se han quedado con tres palmos de narices.

En ecos de sociedad se ha publicado el evento
Y es algo tan admirable que sale en un suplemento.
  
Al concluirse la boda, todo el mundo está contento
Y si no, ¿de qué manera iba a terminar el cuento?



PACO CINAR...



Paco Cinar es cocinero,
pasa los días entre pucheros.
Hoy nos prepara para empezar.
una sopita de calamar.

Luego nos hace patatas fritas
muy bien doradas, son exquisitas.
Después nos guisa una pechuga
y de ensalada, una lechuga.

Para los postres, una sorpresa
de chocolate y crema de fresa.
Paco Cinar, de aquí en adelante
voy a comer en tu restaurante.


CAPERUCITA Y EL LOBO.

Camina Caperucita por el bosque tan contenta;
el lobo le va al acecho y ella ni se ha dado cuenta.

El lobo por fin se anima y se le planta delante,
diciéndole, sonriente, ¿dónde vas tan elegante?

 Ven, que charlemos un rato, -le dice el lobo mezquino-
(A esta me la llevo al huerto)-va pensando el muy ladino.

Volando transcurre el tiempo, después se van a bailar
de la abuela ni se acuerda, lo está pasando genial.

La abuela está muy nerviosa, no sabe qué ha sucedido
por más que la llama al móvil, la niña no lo ha cogido.

¡Ay, abuelita querida, mira lo que me ha pasado
me he encontrado con el lobo y nos hemos enrollado! 

 Caperucita está triste porque el lobo se ha marchado
pero estarán en contacto, porque el Messenger le ha dado.

Harán videoconferencias y por el chat se hablarán
se engancharán al PC, y así juntos estarán. 

Y  llegan de Tele5 en busca de la noticia
Caperucita les cuenta: ¡será toda una primicia!

La exclusiva, al día siguiente, el HOLA saca en portada:
Caperucita y el lobo: una historia apasionada.

RENOVARSE O MORIR.



Era Remigio Meroño 
un tipo bastante ñoño
que hablaba tan remilgado 
como en el siglo pasado.

Cuando a chatear se pone
se horroriza y descompone;
esas “kas” abominables
le resultan infumables.

La gente ahorra las letras, 
¡ni que costaran pesetas!
¿qué trabajo supondría 
esmerar la ortografía?

A algunas chicas las deja 
con la mosca tras la oreja:
aunque con ganas le atienden
ni media palabra entienden.

Así que al fin ha pensado
que es él, que está trasnochado…
y que si quiere ligar
se debe modernizar.

Se ha apuntado a una academia
donde la ignorancia reina
y aprende de los colegas 
mazo de palabras nuevas.

De todos los interfectos 
ha copiado los defectos.
la jerga ya la domina: 
¡el éxito se adivina!

En efecto, ahora Remigio
tal habla que es un prodigio;
sus excelentes maneras
no son ya más que quimeras.

Pues es soez y ramplón  
como si fuera un melón,
usa tacos a destajo 
con bastante desparpajo…

Y, llegado este momento, 
se da cuenta tan contento
que con burdas groserías, 
se liga más todavía.

Ya no resulta anticuado
ni  caduco, ni pasado,
en aras de lo moderno 
va, de cabeza, al averno:

Pateando el diccionario, 
perdiendo vocabulario…
¡Ahora ya es un tío normal
porque se expresa fatal!




EL LUDÓPATA

En un club muy elegante,
trabaja Bea, de cantante,
pero conoce a Ramón, 
que va a ser su perdición.

Ramón es un jugador, 
guaperas y seductor,
que en el casino gastaba 
cualquier euro que encontraba.

Como trabajo no tiene, 
cada día a verla viene,
y al terminar de cantar 
siempre se van a bailar.

La pasta se le ha acabado 
y más euros le han prestado,
pero Ramón no sabía 
en el lío que se metía.

Los de la mafia han venido 
y así se lo han advertido:
-O devuelves el dinero 
o te pelamos al cero.

Como el plazo ya ha expirado, 
él está desesperado,
No se le ocurre otra idea 
que pedir la pasta a Bea.

Bea pone el grito en el cielo 
y llora con desconsuelo.
¿Para eso me quería? 
¡Ay! ¡Qué desgracia la mía!

Mas como ella sí lo quiere 
y por sus huesitos muere,
los ahorros de su vida 
se los entrega enseguida.

Aunque antes le va a jurar 
que nunca más va a jugar;
y como no cumpla el pacto, 
que lo mata ipso-facto.

Los  meses han transcurrido 
y Ramón se ha convertido
en un muchacho ejemplar 
que no sale de su hogar.

A Bea le debe la vida, 
mas la tiene aborrecida,
porque ahora todo su anhelo 
es poder alzar el vuelo.

Y el día menos pensado, 
Ramón le dijo, taimado,
-me voy a comprar tabaco- 
y ya no volvió, el bellaco.
...