NO ME RINDO
LA FERIA DEL VERSO
las palabras me llegan en tropel,
remolino disperso;
y si no tengo a mano algún papel
para escribir lo que se me ha ocurrido
tan deprisa se van como han venido,
mezcladas en un loco carrusel.
Como los caballitos de la feria,
gira la inspiración:
Imagino la estrofa terminada,
no me puedo creer tanta fortuna...
y me embarga la histeria
si por cualquier razón
al quererla plasmar, ya está olvidada
y nada queda escrito,
a causa de una amnesia inoportuna,
tras el derroche de imaginación.
El poema emergente
que pudo ser lo más, lo nunca visto,
se pierde entre la gente,
y de mi afán desisto;
tarde o temprano ya vendrá el siguiente.
MI MOCHILA POÉTICA
Cuando me encuentro sin temas
en mi mochila poética
busco de forma frenética
de dónde sacar poemas.
No suelo tener problemas,
pues si miro atentamente
lo que pasa por mi mente
seguro que encuentro algo
que me saca del letargo
para escribir nuevamente.
Cada vez que un tema hallo,
mientras que pulo la idea
la siguiente me golpea
fulminante como un rayo.
No me consiento ni un fallo
en la métrica o la rima,
los errores me dan grima,
pero si un bache atravieso
no permito que el suceso
disminuya mi autoestima.








.jpeg)