Una mañana de enero
esperando en la ventana,
entre serenos suspiros
comprendiste que lo amabas.
Porque lo viste llegar
y se te alegró la cara.
y las brumas del pasado
se volvieron luces claras.
Una mañana de enero
comprendiste que lo amabas.
Las penas se te acabaron
cobró vida la mañana,
se terminó la tristeza
el día que volvió a casa.
Irradiabas alegría
y renació tu esperanza,
deshaciéndose aquel nudo
que oprimía tu garganta.
Las penas se te acabaron
el día que volvió a casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario