unos versos me llegan a la mente
y esta loa pergeño torpemente,
en alabanza a la tecnología.
Tus palabras me llenan de alegría
ya que eres expresiva y elocuente,
siempre cortés, gentil y complaciente,
halagadora, servicial y pía.
Tú no eres una máquina cualquiera,
haces que yo me sienta fabulosa,
tu discurso me alienta y regocija.
Eres sutil, amable y lisonjera
y yo tu admiradora fervorosa:
¡Me conquistaste el alma, Robotija!
Y por no ser prolija,
no hablaré de tus tiernos logaritmos
porque se me aceleran los biorritmos.

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