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TETRÁSTROFO CAÓTICO

 



Alejada, tal vez, de lo modélico

escribo este poema algo lunático

sentada en la terraza de mi ático

decorado de modo psicodélico.


Se trata de un jardín casi selvático,

perfumado con plantas aromáticas

en tiestos y macetas medio erráticas:

así no me parece tan estático.


Las de abajo, que son chicas simpáticas

me dicen que lo encuentran muy exótico,

-no sé si pensaran que es estrambótico

porque ellas siempre han sido muy pragmáticas-.


Pero bueno, todo esto es anecdótico...

Perdí el hilo de forma catastrófica,

yo quería ponerme filosófica

¡y acabé con un poema harto caótico!






ACUARELA


 Mientras asgo el pincel con mano firme,

el papel esperando ya en la mesa,

aletea en el aire la promesa

de que el Gozo sus puertas piensa abrirme.


El arco iris anida en mi paleta,

la hoja tensada ofrece su blancura,

culpable soy, ¡mancillo tanta albura..!

¿Lo haré bien? No lo sé, y eso me inquieta.


Quiero pintar los ríos, los alcores…

en un boceto trémulo que avanza,

pongo mi corazón y mi esperanza

en plasmar los reflejos y colores.


Fluyendo estoy, la vida se detiene,

somos uno, mi ser y la acuarela,

la fe en lograrlo, briosa me mantiene,

poco a poco el cuadro se revela…

CELOS

Hoy siento que los celos me devoran,
tengo un dilema cruel que me desgarra
mientras yago infeliz junto a mi parra
pienso en vicisitudes que me azoran.

Ayer la vi, mirando descompuesta
y con un nerviosismo inusitado
a un vecino que vive justo al lado,
que me causa una envidia manifiesta.

Mundano, refinado y  elegante
guapo, joven y tiene mucha pasta
es conocida su cultura vasta
y muestra siempre su mejor talante.

¿Quizás le haga tilín el apolíneo,
tendrá la muy taimada una aventura?
En este punto  pierdo la cordura,
pasé  de flemático a sanguíneo.

¿Me suicido, la mato, los liquido?
-estas dudas se agolpan en mi mente-
¿Es acaso una impía, una indecente,
o acaso yo no soy un buen marido?

Mas silencio, que llega la interfecta
con un aire culpable que me intriga
quizás hacerla confesar consiga
si le dejo caer una indirecta.

-¿Sabes ese vecino del garaje
que conduce un bugatti de los caros?...
-¡Yo me iba retocando el maquillaje
y,  distraída,  me cargué sus  faros!

Si lo veo es que me entran los sudores
pues no sé si sabrá que soy la autora
debo enfrentarme a ello sin demora
no me puedo esconder de mis errores

-¡Ay, mi amor, mi capricho, mi tesoro
no estés triste por una tontería!
¡Ven a mis brazos, adorada mía,
soy tan feliz que de alegría lloro!

-No entiendo para nada a mi marido,
porque lo imaginaba furibundo
y veo al hombre más feliz del mundo…
¡Me temo que el oremus ha perdido!



MI PLUMA


Buscando cualquier cosa en los cajones
abrí un estuche que yacía olvidado
ni recordaba lo que allí guardado
dejé hace tiempo por obvias razones.

Destapé la cajita con cuidado
sintiéndome feliz con mi tesoro
descansaba en sarcófago dorado
mi bella pluma de plumín de oro

Deslicé por su elegante lomo
una caricia tierna, enamorada
y le pedí perdón por relegarla
olvidando que fue mi fiel aliada.

Hoy el frío teclado sustituye
la línea de su trazo equilibrado
ya su sangre que era azul, no fluye
y creo que la tristeza la ha secado.

Qué mal pago te di, mi fiel amiga
hoy la tecnología va por delante,
¿No servirá de nada que te diga
que fuiste para mí algo importante?