No tengo ganas de hacer
nada, de mover ni un dedo,
¡ay, qué abulia!
Y dejo al mundo correr
porque hasta me importa un bledo
la tertulia.
Hoy me da igual que ayer,
el invierno, que el verano,
fuego o hielo.
Para lo que hay que ver
nunca es tarde ni temprano
¡vaya duelo!
De la tele me he aburrido
y leer me da pereza
de momento,
espero que se me pase
este ataque de tristeza
tan violento.
Con un saquito de lino
sobre los ojos cerrados
me acomodo,
y con suerte me imagino
que me sonríen los hados
de algún modo.
A ver si puedo dormir
y mientras hago la siesta
se me olvida
que me angustia el porvenir
y se me antoja funesta
la partida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario