PANARRA
METÁFORA
ACUARELA
Mientras asgo el pincel con mano firme,
el papel esperando ya en la mesa,
aletea en el aire la promesa
de que el Gozo sus puertas piensa abrirme.
El arco iris anida en mi paleta,
la hoja tensada ofrece su blancura,
culpable soy, ¡mancillo tanta albura..!
¿Lo haré bien? No lo sé, y eso me inquieta.
Quiero pintar los ríos, los alcores…
en un boceto trémulo que avanza,
pongo mi corazón y mi esperanza
en plasmar los reflejos y colores.
Fluyendo estoy, la vida se detiene,
somos uno, mi ser y la acuarela,
la fe en lograrlo, briosa me mantiene,
poco a poco el cuadro se revela…
PÁJAROS EN LA CABEZA
Pájaros en la cabeza
y en el alma, poesía,
cabalgando la alegría
y huyendo de la tristeza.
Riéndome sin pereza
mientras los oigo cantar,
pues me ayudan a soñar.
Abriendo mis tenues alas
en las nubes hago escalas...
¡Con ellos quiero volar!
HOJAS DE OTOÑO
LA PRINCESA ALEGRE
EL FRÍO (OVILLEJO)
de frío.
LA RIMA
OVILLEJO FELIZ
¡ESCRIBE UNA VILLANELA!
TRETRÁSTROFO CAÓTICO
EL AÑO NUEVO (Coplas de pie quebrado)
EL AÑO VIEJO SE MUERE
se merece una poesía
antes de ser un finado.
viviréis con optimismo.
RECOSTADA EN MI SILLÓN (VILLANELA)
PEREZOSA
Tras un largo tiempo ausente,
alejada de mi musa
-y creyendo que era obtusa-
se me ocurrió de repente...
Que debía poner a prueba
mis neuronas distendidas
-que suponía dormidas-
con alguna poesía nueva.
Quise volver a escribir
y llegó la inspiración;
¡qué tremenda sensación
la de sentirme fluir!
Ahora solo faltaría
enarbolar los pinceles
-o el carbón o los pasteles-
y de gozo estallaría.
Pero solo de pensarlo
ya me ha entrado la pereza
y decido con firmeza
que lo mejor es dejarlo.
PELUSAS CALIENTES
Lo que vengo a regalarte
no es una cosa corriente,
pues te traigo con cariño
una pelusa caliente
Un abrigo para el alma
que falta a todos nos hace,
sobre todo en días fríos,
es algo que siempre place
¿Que no sabes lo que son
las pelusillas calientes?
Son las que quitan angustias
y desarrugan las frentes.
Son esos gestos de amor,
de ternura o de cariño,
que tú también necesitas,
aunque ya no seas un niño
Las pelusillas calientes
son abono emocional
y van directas al alma
para que nunca estés mal.
Funcionan de tal manera
que son como un elixir
que te ayuda a mantener
la alegría de vivir.
Repártelas sin mesura
ya que no te cuestan nada,
y cada una que regales
volverá multiplicada.
VENUS.
Con mi lápiz principiante


















