PANARRA


Panadera como soy
al pan le escribo una oda
ser panarra está de moda
y ya horneé lo de hoy.

Vivo pensando en la masa
y en la harina que me gusta;
de levadura, la justa,
o el fermento se nos  pasa.

Espelta, trigo, centeno,
todas hacen un pan rico
es muy amplio el abanico
y el resultado es bien bueno.

Ahora que llega el verano
lo que más temo es el horno:
es espantoso el bochorno
que da ser un artesano.

Ya lo decía el refrán:
no duelen palos a gusto,
así que yo no me asusto
y seguiré haciendo pan.

METÁFORA


Es azúcar y es canela
para mi verbo oxidado,
es el sabor especiado
o el sueño que se revela.
Es la luna que riela
confiriendo tenues brillos
a los poemas sencillos.
Metáfora es sinrazón,
dechado de inspiración,
es encaje de bolillos.





ACUARELA


 Mientras asgo el pincel con mano firme,

el papel esperando ya en la mesa,

aletea en el aire la promesa

de que el Gozo sus puertas piensa abrirme.


El arco iris anida en mi paleta,

la hoja tensada ofrece su blancura,

culpable soy, ¡mancillo tanta albura..!

¿Lo haré bien? No lo sé, y eso me inquieta.


Quiero pintar los ríos, los alcores…

en un boceto trémulo que avanza,

pongo mi corazón y mi esperanza

en plasmar los reflejos y colores.


Fluyendo estoy, la vida se detiene,

somos uno, mi ser y la acuarela,

la fe en lograrlo, briosa me mantiene,

poco a poco el cuadro se revela…

PÁJAROS EN LA CABEZA



 Pájaros en la cabeza

y en el alma, poesía,

cabalgando la alegría

y huyendo de la tristeza.


Riéndome sin pereza

mientras los oigo cantar,

pues me ayudan a soñar.

Abriendo mis tenues alas

en las nubes hago escalas...

¡Con ellos quiero volar!






HOJAS DE OTOÑO


Han tejido una alfombra de colores
las hojas, con sus tonos tan variados,
tan alegres, tan bien amalgamados,
que a la vista resultan seductores.
El bosque es una rara maravilla
cuando el sol brilla
y en movimiento,
si sopla el viento,
se arremolinan
o bien se hacinan…
parece que jugasen a su aire
con soltura, con gracia y con donaire.

LA PRINCESA ALEGRE

En un castillo sombrío
una princesa vivía
sin risas ni algarabía,
pues era lóbrego y frío.

Un preceptor la enseñaba
corrigiendo con firmeza
porque era de la realeza
y mucho de ella esperaba.

La princesa era festiva
y, no habiendo nadie alerta
se le ocurrió abrir la puerta
de una manera furtiva.

Y se fue al pueblo a buscar
gente jovial y bromista
divertida y optimista
para alegrar el lugar.

Juntos volvieron cantando
con risas y cuchufletas…
algunos eran poetas
y hasta iban recitando.

Cuando vio su preceptor
la muchedumbre en palacio
se le cayó el cartapacio
y exclamó: ¡Cielos, qué horror!

Y se fue a ver al monarca
con su ceño siempre adusto
manifestando disgusto
al ver allí a aquella harca.

Pero el rey a la princesa
encuentra tan sonriente
jugueteando entre la gente,
que al mirarla se embelesa.

-Si para verla gozosa
tengo que abrir el palacio,
lo haré, aunque seas reacio.
¡Yo quiero verla dichosa!

Y al preceptor desabrido
le ha dado tal pataleta
que se fue a hacer su maleta
y del castillo ha partido.





EL FRÍO (OVILLEJO)



Un momento, que ya voy...
Estoy
el radiador enchufando,
temblando;
en no morirme confío, 
de frío.
Quiero que llegue el estío
por causas muy evidentes:
me castañetean los dientes
y estoy temblando de frío.


LA RIMA


Cuando me invade la grima,
la rima
es lo que a mí me serena.
Es buena,
lo mismo que una tisana,
me sana.
Por eso, si tengo gana
de evadirme de problemas
me pongo a escribir poemas.
La rima es buena, me sana.


OVILLEJO FELIZ

Por la vida alegre voy,
estoy,
al igual que una perdiz,
feliz,
y, sin pasar de la cuenta,
contenta.
La semana se presenta
libre de preocupaciones.
¡Arriba los corazones!
Estoy feliz y contenta


¡ESCRIBE UNA VILLANELA!


Si hay algo que te desvela
y no concilias el sueño:
¡escribe una villanela!

Toma leche con canela,
en vez de fruncir el ceño,
si hay algo que te desvela.

Si Morfeo se rebela,
haz un poema risueño…
¡escribe una villanela!

Ya verás cómo consuela.
No hay objetivo pequeño,
si hay algo que te desvela

Aunque sea una bagatela…
Si no sabes, yo te enseño:
¡escribe una villanela!

Al principio, con cautela,
empieza por el diseño,
¡Si hay algo que te desvela
escribe una villanela!




TRETRÁSTROFO CAÓTICO




Alejada, tal vez, de lo modélico

escribo este poema tan enfático,

sentada en la terraza de mi ático

decorado de modo psicodélico.


Se trata de un jardín casi selvático,

perfumado con plantas aromáticas

en tiestos y macetas medio erráticas,

colocadas de modo asistemático.


Las de abajo, que son chicas simpáticas

me dicen que lo encuentran muy exótico,

-no sé si pensaran que es estrambótico

porque ellas siempre han sido muy pragmáticas-.


Pero bueno, todo esto es anecdótico...

perdí el hilo de forma catastrófica,

yo quería ponerme filosófica

¡y acabé con un poema harto caótico!


EL AÑO NUEVO (Coplas de pie quebrado)




Ay, mi bebé chiquitito
que acaba hoy nacer
y no sabe
que cuando tenga un añito
le tocará perecer
¡que ya es grave!

Lo acaban de bautizar
y como nombre le han puesto
Dieciséis.
Lo vamos a festejar
con buen cava, por supuesto...
¡Ya veréis!




EL AÑO VIEJO SE MUERE

Pobrecito, está que expira,
ya agoniza, se nos muere,
ya casi que no respira...
le dió el dolor miserere.

No queda ni medio día
y todo habrá terminado,
se merece una poesía
antes de ser un finado.

¿Fue bueno, se portó bien?
¿Cumplió las expectativas?
Se llevó en un santiamén
tantas horas fugitivas...

¡Qué deprisa se acabó!
Si parece que fue ayer
que un mes de enero empezó
y hay otro que está al caer.

Pues aplicaros al cuento
que la vida va que vuela.
Todo se lo lleva el viento
y se consume cual vela.

Entregaos cada día
aunque sea por egoísmo:
que si os dais con alegría
viviréis con optimismo.



RECOSTADA EN MI SILLÓN (VILLANELA)




Buscaba la inspiración

pensando en las musarañas,

recostada en mi sillón.


Con la absurda sensación

de sentir cosas extrañas

buscaba la inspiración.


Mas tenía la impresión

de que me ardían las entrañas

recostada en mi sillón.


Luego desvié la atención

y mirando telarañas

buscaba la inspiración.


Aproveché la ocasión

para tomar unas cañas

recostada en mi sillón.


Y se me fue la ilusión...

Las musas… ¡vaya patrañas!


Buscaba la inspiración

recostada en mi sillón.



PEREZOSA


Tras un largo tiempo ausente,
alejada de mi musa
-y creyendo que era obtusa-
se me ocurrió de repente...

Que debía poner a prueba
mis neuronas distendidas
-que suponía dormidas-
con alguna poesía nueva.

Quise volver a escribir
y llegó la inspiración;
¡qué tremenda sensación
la de sentirme fluir!

Ahora solo faltaría
enarbolar los pinceles
-o el carbón o los pasteles-
y de gozo estallaría.

Pero solo de pensarlo
ya me ha entrado la pereza
y decido con firmeza
que lo mejor es dejarlo.

PELUSAS CALIENTES


Lo que vengo a regalarte


no es una cosa corriente,


pues te traigo con cariño


una pelusa caliente



Un abrigo para el alma


que falta a todos nos hace,


sobre todo en días fríos,


es algo que siempre place



¿Que no sabes lo que son


 las pelusillas calientes?


Son las que quitan angustias


y desarrugan las frentes.



Son esos gestos de amor,


de ternura o de cariño,


que tú también necesitas,


aunque ya no seas un niño



Las pelusillas calientes


son abono emocional


y van directas al alma


para que nunca estés mal.



Funcionan de tal manera


que son como un elixir


que te ayuda a mantener


la alegría de vivir.



Repártelas sin mesura


ya que no te cuestan nada,


y cada una que regales


volverá multiplicada.





VENUS.




Con mi lápiz principiante
y mi caja de colores,
quise copiar el semblante
de esta Venus deslumbrante:
la diosa de los amores.

Desde niña dibujaba,
era mi gran afición,
y a cada paso copiaba
todo aquello que encontraba
que llamase mi atención.

Con la Venus tropecé,
-a Botticelli idolatro-
y, sin dudarlo esbocé,
borré, corregí y pinté
hasta acabar su retrato.

Mediocre fue el resultado,
fruto de poca pericia...
Mucho tiempo ya ha pasado
y aunque en nada he mejorado,
pintar es una delicia.



PEDRO Y PAQUITA (LA TERMITA)



A la termita famélica
que horada mi mobiliario
sigo y persigo a diario
con un ansia maquiavélica.

Tengo paciencia de santo
y pocas cosas que hacer,
la haré desaparecer
y me ganaré un buen tanto.

Porque veo que mi mamá
anda ya desesperada
del spray siempre cargada
y sé que no parará.

Parece que escucho dentro
de esta pata su ruidito,
¡ya sé lo que necesito!
lo buscaré en un momento.

Este serrucho gigante
le he cogido a mi papá
sierro con gana y ya está
la pillaré en un instante.

Pero Paquita se oculta
y él va serrando las patas
con sus ideas insensatas
un buen destrozo resulta.

Su mamá pronto regresa
y encuentra el desaguisado
el sillón ha destrozado
y las patas de la mesa.

Ella queda boquiabierta
del soponcio que ha pillado
y Paquita se ha escapado
tan tranquila, por la puerta.