HISTORIA DE UN JUEVES SANTO.


Rosita sale a la calle 
el Jueves de la Pasión,
quedó con unas amigas 
para ver la procesión.

Se ha arreglado con esmero,
aunque no es nada coqueta,
se ha colocado un buen traje, 
su mantilla y su peineta.

Piensa pedirle a la Virgen 
con acendrado fervor
que encuentre por fin un novio, 
pues se le pasa el arroz.

Mientras canta una saeta, 
¡ay, que triste situación!
le ha impactado una maceta
caída desde un balcón.

Rosita, inerte en el suelo
está sin conocimiento;
mientras llega la ambulancia 
va a exhalar su último aliento.

Pero en medio del gentío 
aparece un nazareno
pidiendo que le abran paso
porque dice que es galeno.

Llega rápido y la atiende
haciéndole el boca a boca;
ella recobra el sentido 
y de amor se vuelve loca.

Mientras lo mira embobada
suspira con desconsuelo
pues piensa que ya se ha muerto, 
y que es un ángel del cielo.

Pero el médico también 
ha sentido aquel flechazo
y para reconfortarla 
la envuelve en cálido abrazo.

Y en ese momento pasa 
la Virgen del gran Dolor,
Rosita le guiña un ojo 
y le agradece el favor.

De esta manera termina 
una tarde accidentada,
¡Rosita está muy feliz 
y no hay que lamentar nada! 





1 comentario:

  1. Hola preciosa, vaya derroche de talento, menuda historia en verso. Como creo haberte dicho alguna vez, me recuerdas la Venganza de D. Mendo, hablar contigo debe ser algo así, jajaja.
    Me ha gustado muchísimo y me alegro de haber pasado por aquí, pues por el Mono ya hace bastante que no entro.
    Espero te vaya todo genial... trabajo y vida personal.
    Muchos besos encanto.

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