Los acentos estróficos me matan
y estudiar la teoría me da grima,
pues controlo la métrica y la rima
tan solo con mi oído,
pero ese no es el tema;
de todos es sabido
que hace falta algo más para un poema
aparte del acento
y del total respeto hacia el esquema,
ser fiel a la estructura,
conseguir un estilo depurado…
nunca estaré a la altura
pues el mío está un poco apolillado.
Mientras otros debaten
si este verso es correcto o no lo es,
yo voy dando traspiés
y por más que lo intento,
se me cuelan las toscas asonancias,
las aliteraciones y los ripios,
también las redundancias;
uso la rima fácil,
tiro de participios
y de categoriales;
el caso es que no atino aunque me maten.
Entre pitos y flautas
solo escribo bobadas y pamemas.
¡Menudo sinvivir!
Si me empiezo a angustiar con tantas pautas
me voy a deprimir
y me saldrán alergias y hasta eczemas.
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