INOCENCIA

Inocencia se llamaba,
y aquél que el nombre le puso
—que debía ser obtuso—
ni le ofreció una disculpa,
y ella no tuvo la culpa
de sufrir tamaño abuso.


Tantos nombres como había
en el amplio santoral
—muchos no estaban tan mal—,
le eligieron Inocencia
y, aunque no es una indecencia,
a ella le supo fatal.


Cuando creció, pobrecita,
tuvo una vida muy dura,
y hasta dejó de ser pura.
El párroco que la vió
a su lado la llevó...
¡Qué Inocencia la del cura!

2 comentarios:

  1. ¿Inocencia la del cura? No sé, no sé...

    Desde luego hay nombres que parecen puestos a mala leche.
    Mi abuela se llamaba Prudencia y no es coña.

    Saludos Eratalia.

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  2. No es que el cura tuviera inocencia, sino que tenía a Inocencia.Que no es lo mismo... (lo escribí con mayúsculas, jugando con el doble sentido).
    Gracias por dejar el comentario.
    Besos.

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